Un recorrido por textos y calles nos conduce, necesariamente, a reinventarnos, a re-escribirnos, a pertenecer al conjunto y redefinirnos, accionando entre los unos y los otros.







lunes, 8 de noviembre de 2010

La epifanía


1.2. EPIFANÍA: CLAVE DE LA ESCRITURA CLARICEANA


      Una y otra vez Clarice señala que el mismo hecho de la escritura sobreviene de un momento de “reconocimiento”, de un instante de “revelación” y así lo deja plasmado en varios textos de Para no olvidar (2007). Ese momento de revelación que  apunta una y otra vez cuando reflexiona sobre su escritura es lo que se convierte en sus ficciones en la epifanía, una nota distintiva de su escritura que en el presente trabajo es identificada como una clave para desvelar lo oculto, para descubrir la entrelínea, para identificar los ideologemas que marcarán la clave política de su escritura.
      La epifanía, cuyo significado es revelación o manifestación, se asocia con la religión y la mística y desde esa perspectiva ha sido estudiada en la obra de Lispector por críticos como Antonio Maura (1998). Olga de Sá (1979) es la crítica que, recuperando los trabajos de otros analistas de la obra de Lispector, analiza el uso de este término desde que es empleado, en la literatura, por su precursor James Joyce. De su estudio[1], la crítica brasileña concluye que la epifanía es un procedimiento narrativo que desemboca en lo que ella llama una “escritura epifánica”. Según Olga de Sá 

A epifania não é uma simples técnica e tal vez nem mesmo um processo fundamental de sua expressão, a não ser que seja entendida como integrada na sua visão do mundo. A epifania não é um motivo, mas é um tema da obra clariciana. Será um procedimento? (...) Ora o procedimento de "estranhamento", em Clarice Lispector, é a epifania. [2]
     
      ¿Y con qué tiene que ver ese procedimiento en la escritura de Clarice? Los ejemplos abundan en todos sus textos: la vida rutinaria, la cotidianeidad en la que aparecen inscriptos los  personajes, no impiden que esos mismos personajes, en un determinado momento, experimenten “algo” diferente, que no tiene que ver ni con el aislamiento del sujeto, ni con una cuestión mística. Ese algo es la “visión”, la “revelación”, que Olga de Sá considera como la  “expressão de um momento excepcional, em que se rasga para alguém a casca do cotidiano, que é rotina, mecanicismo e vazio” (Sá, 1979, pág. 134)[3]
      Otro crítico que analiza la obra de Lispector desde una perspectiva estructuralista es Affonso Romano de Sant’Anna, para quien

epifania (epiphaneia) pode ser compreendida num sentido místico-religiosos e num sentido literário. No sentido místico-religioso, epifania é o aparecimento de uma divindade e uma manifestação espiritual, e é neste sentido que a palavra surge descrevendo a aparição de Cristo aos gentis. Aplicado à literatura o termo significa o relato de uma experiencia que a principio se mostra simples e rotineira, mas que acaba por mostrar toda a força de uma inusitada revelação (Sant’Anna en Maura, 2003, págs. 364, 365).[4]

      Así, en los textos de Clarice  la epifanía está presente, articulando como punto central lo que Reinhard Huaman Mori, siguiendo a Sant`Anna[5], como bien se encarga de demostrar Olga de Sá[6], considera las principales características de las narraciones de Lazos de familia (2005), a saber:

-Presentación de personajes, quienes se ven inmersos en una realidad de costumbres y hechos repetitivos.
-Una intromisión fortuita de un hecho natural que desarticula dicha existencia cambiando el sentido de la realidad.
-Cuestionamiento del orden primero y sus relaciones con esta ruptura. Se produce el descubrimiento de la vida y de la muerte, del amor y del odio, del eros y del tanatos; (Huaman Mori, 2005).

      Todo lo cual estructura un marco organizativo en el que la experiencia epifánica inscribe en el personaje una capacidad de subversión del orden establecido: la epifanía es una apertura al conocimiento de otro orden, de otra realidad.

Todo este devenir tiene un punto central, que sin él nada puede suceder, que es la epifanía. Ahora bien, esta revelación … es activada por cualquier hecho banal o natural, y a partir de ello los personajes se encuentran inmersos en un profundo flujo de conciencia. Los momentos epifánicos son totalmente traumáticos, ya que se origina una cadena de ruptura de los valores conocidos por otros completamente desconocidos (Huaman Mori, 2005).

      La epifanía entonces pone a los personajes de Lispector en una encrucijada, pues después de la experiencia de la revelación deben decidir y optar, aunque muchas veces deciden volver al mismo punto de partida, rechazando el cambio que han vislumbrado como posibilidad. Cambio que ubicaría a los personajes en otro lugar, en el lugar de protagonistas de ese otro mundo, de esa otra vida que para Olga de Sá es la “vida salvaje”: “La epifanía es un modo de desvelar la vida salvaje que existe bajo la mansa apariencia de las cosas” (Hernández Terrazas, 2008, pág. 207).
      Ahora bien, ¿qué es lo que se conjuga en los textos de Clarice para que los personajes experimenten la epifanía? Evidentemente el suceso epifánico obliga a pensar en personajes que tienen una necesidad: revertir la situación actual, “el orden establecido”, porque estos personajes no aceptan ubicarse en “el centro” que establece lo normal, sino que son ex-centrados y si, después del momento de revelación deciden quedarse en el mismo lugar es porque se sienten incapacitados para habitar ese otro mundo, el mundo de la periferia. Sin embargo, más allá de la resolución final en este aspecto, los personajes clariceanos son sujetos excéntricos, porque a partir de la puesta en marcha del pensamiento, a partir del fluir de la conciencia, tienen precisamente conocimiento de tal situación. Existen entonces, en los textos clariceanos, unos personajes que ponen en evidencia “el inconsciente[7] como lugar de resistencia [cuya] capacidad específica de exceder los mecanismos de la determinación social puede llevar a comprender otro aspecto crucial de la capacidad de obrar” (Lauretis, 2000, pág. 122,123). Pero además estos personajes son femeninos, en la mayoría de los casos, con lo que, si es posible entender el mundo hegemónico y central como masculino y falogocéntrico, lo contrahegemónico y ex-centrado aparece entonces con voz femenina. Sobre el sujeto excéntrico me explayaré más adelante.





[1] Olga de Sá realiza, en la segunda parte, “Parte Analítica”, de su libro de 1979 A escritura de Clarice Lispector, un profundo análisis de la epifanía en Joyce, el percusor del empleo del término en literatura, siguiendo los estudios de Umberto Eco, Harry Levin y Jacques Aubert, para, después analizar el procedimiento  en la novela inaugural de Lispector: Cerca del corazón salvaje (1944). Con este minucioso estudio sobre la obra de Lispector, Olga de Sá se convierte en la fuente de consulta imposible de soslayar, a la hora de abordar críticamente los textos de Clarice, específicamente en lo referente a la “epifanía”.
[2] La epifanía no es una técnica sencilla y tal vez ni siquiera un proceso fundamental de expresión, a menos que se perciba como parte integrante de su visión del mundo. La epifanía no es un motivo, pero es un tema de la obra clariceana. Es un procedimiento? (...) Ahora, el procedimiento de "extrañamiento" en Clarice Lispector, es la epifanía. La traducción es mía

[3] Es la expresión de un momento excepcional, cuando alguien rompe la corteza de la vida cotidiana que es la rutina, el mecanismo de pleno derecho. La traducción es mía.
[4] “La epifanía puede ser comprendida en un sentido místico religioso y en un sentido literario. En el sentido místico-religioso, epifanía es la aparición de una divinidad y una manifestación espiritual, y es en este sentido que la palabra surge describiendo la aparición de Cristo a la gente. Aplicado a la literatura el término significa el relato de una experiencia que al principio se muestra simple y rutinaria, pero que termina por mostrar toda la fuerza de una inusitada revelación”. La traducción es mía.
[5] En este caso sigo a Huaman Mori para evitar el texto en portugués de Sant` Anna.
[6] Es importante tener en cuenta que,  quien le dio valor heurístico al concepto de epifanía en relación con la obra de Clarice Lispector fue Olga de Sá en su clásico libro La escritura de Clarice Lispector. Ahora bien, ella no lo inventó. Hay un trabajo previo de Affonso Romano de Sant'Anna que lo menciona (Análise estrutural de romances brasileiros) entendiéndolo como una técnica de inspiración joyceana. Pero el autor de la propuesta es Benedito Nunes que -en un ensayo de 1973 denominado «Clarice Lispector»- la hace constar en un párrafo al nombrarla: "Tais são os principais significantes dispersos que convergem, remontando ao significado fugidio de uma epifania..." (123). Es claro que la recurrencia a Joyce proviene de la propia Clarice Lispector que inicia su novela Perto do coração selvagem con un epígrafe del autor aun cuando ella misma ignore la palabra. Lo que hay que rescatar -básicamente- del texto de Olga de Sá y que lo torna imprescindible en las lecturas críticas sobre la autora brasileña, es la fuerza que le otorga al pensarla como clave de lectura ya que su aplicación permite entender su ficción como "metáfora epistemológica” (Eco) del texto de existir. Koleff, M. en http://maiquel-morangosmofados.blogspot.com/search?updated-max=2010-09-14T09%3A51%3A00-07%3A00&max-results=7
[7] El término “inconsciente” es utilizado aquí en su acepción psicoanalítica. En el ensayo “Sujetos excéntricos”, en Diferencias, Teresa de Lauretis desarrolla las relaciones entre marxismo, psicoanálisis y feminismo, a partir del análisis de las propuestas de varias autoras de la teoría feminista, para arribar a su teoría de los sujetos excéntricos.

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Clarice

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por Stegun